09 mayo 2018

Twisting the night away


Hola, prisiosos. Espero que estéis todos bien, que los exámenes os salgan estupendos, que estéis ya cerquita de pillar vacaciones y que la primavera se esté portando bien con vosotros. 
Llevo muchas semanas sin actualizar el blog. Ni siquiera escribí algo por mi cumpleaños, como llevo haciendo cada abril sin falta desde 2006.



No tengo mucha excusa, sólo la verdad: me están pasando muchas cosas a nivel emocional, físico y laboral, mi Nico además ha estado malito y yo con tanto agobio no tengo tiempo ni ganas para ponerme a escribir.

Pero estoy bien (de momento). Y además el sábado es la final de Eurovisión y en dos semanas me voy a mi Nueva York. 



Lo hacemos y ya vemos.

07 abril 2018

Fernweh


En alemán, fernweh significa tener nostalgia de lugares a los que no hemos ido nunca.  Es la añoranza de viajar lejos cuando no podemos hacerlo, la tristeza del viajero que sueña despierto.

Estos son los lugares de mi fernweh.


















17 marzo 2018

Oráculo de Delfos.


Decía Tales de Mileto allá por el año 500 a.C que la cosa más difícil del mundo es conocernos a nosotros mismos, y que la cosa más sencilla es hablar mal de los demás.

Y es que el colega Tales era un observador; se sentaba a contemplar la lluvia y cómo ésta transformaba y daba vida a las cosechas, mientras que el resto de sus amigos achacaban el éxito o el fracaso de sus cultivos al estado de ánimo de los dioses. Que todo aquello que eran incapaces de explicar con la razón se debía a los designios de un ser superior e incuestionable. ¿Plaga de escarabajos? Dios tiene un mal día. ¿Te va bien en tu negocio? Pues eso es que el dios del dinero te ha otorgado su bendición. 


Observar, eso que casi nadie hace. Observar lo que nos rodea pero, sobre todo, observarnos a nosotros mismos. Conocernos. Entender cómo funcionamos, por qué sentimos lo que sentimos y qué motor mueve la maquinaria de nuestras emociones. Darle una explicación racional a nuestras reacciones, ya que somos pura química. Aceptar nuestros errores y aprender de ellos, saber perdonarnos a nosotros mismos, amar nuestras imperfecciones. Asumir que no somos seres de luz, que todos nos equivocamos y que antes de apuntar hacia las sombras ajenas deberíamos perdernos por entre las que habitan dentro de nosotros.

El otro día, en Twitter, (esa red social que amo y odio a partes iguales) alguien que compartió unos meses de su vida conmigo habló mal de mí. No seré yo la que trate de convenceros de si miente o si tiene razón (entiendo que toda moneda tiene dos caras y que él está viendo el asunto desde su punto de vista) pero, si os soy sincera, no puedo evitar sentir pena por él.  Me da lástima porque todos esos sentimientos negativos que tiene hacia mí son sólo el reflejo de toda la mierda que arrastra por dentro. Su malestar, su envidia, su desilusión. Si se parase un momento a pensar y a observarse, como hacía nuestro amigo Tales, descubriría que realmente yo no soy su enemiga. Que no soy el mito de la mujer mala que viene como un huracán a azotar a los pobres desgraciados. Que su  verdadera enemiga es la pereza, la soberbia, la inseguridad.  Me critica justamente por lo que más odia de sí mismo, y eso le impedirá ser feliz. 

Yo no soy ningún ángel. Estoy segura de que me he equivocado contigo y que quizá pude hacer las cosas muchísimo mejor, o al menos de otra forma. Pero no soy mala persona. Tampoco intento aparentar ser buena persona. Soy una mujer  normal  a la que podrías describir con adjetivos muy diferentes dependiendo de a quién le preguntes. 

Por mi parte te deseo de corazón que algún día vivas y dejes vivir. Que termines de lamentarte por las plagas de langostas que te envían los dioses y empieces de una vez por todas a cambiar el abono de tus cosechas y a comprar insecticida. 


Y, como decía Witni Jiuston, por encima de todo te deseo felicidad y amor.



24 febrero 2018

Quizá busque algo que no puedo tener.

¿Sabéis esas veces que os sentís desorientados? Que nada tiene sentido, que tienes la sensación de ir a destiempo con la gente. Que algo te parece injusto aunque no sabes identificar el qué, y te quedas con cara de tonto (otra vez) mientras el mundo sigue girando.

Pues bueno, así me siento yo estos días... atrapada en medio de esa vorágine de incertidumbre.
Menos mal que me queda la música para ir tirando :)


14 febrero 2018

What is love


Baby don't hurt me, don't hurt me no more.

Media vida llevo estudiándolo. Sin tener ni fucking idea de por qué a unos les funciona y a otros no. Por qué cada persona lo siente de diferente manera. Intentando aprender, descubrir, comprender. Encontrándolo en las pequeñas cosas. Soñando con cosas grandes.

Y aquí estoy, otro San Valentín más preguntándome qué narices es esa crazy little thing que  llega, nos pone el mundo del revés y que desaparece cuando menos te lo esperas. O que a veces quieres, pero no llega, o que llega con la persona que no quieres que llegue.


-¡Química! -dirán algunos. 
-¡Hormonas! -dirán otros. 
-¡Gilipolleces! -dicen muchos en mi TL de tuiter.
-¡Jamón york! -dice mi gato.


Yo a los 36 años aún no tengo ni idea de qué es el amor; sólo espero tenerlo claro algún día. Aunque sea tan claro como mi gato.




29 enero 2018

La Llamada ( Lo hacemos y ya vemos, casi sin spoilers)


Algunas veces estamos perdidos. Todos. De pronto el rumbo que habíamos llevado hasta el momento se difumina, se confunde, y sentimos que el universo espera algo de nosotros aunque no sepamos exactamente qué es. Que el tiempo y la vida se han detenido por un instante y nos están esperando ahí, en el marco de la puerta, agitándonos la mano mientras nos debatimos entre lo correcto o lo incorrecto, saltar o quedarnos.

De esto va La Llamada, la película  escrita y dirigida por los Javis que hoy mismo se estrena en Netflix y que yo os recomiendo muy fuerte. Película que a su vez está basada en una obra que sigue representando en el Teatro Lara de Madrid y por la que en un principio nadie daba un duro, pero que finalmente se ha comido al público con patatas y ha ganado el premio BroadwayWorld así como un montón de premios más (Feroz, Días de Cine, Festival Cibra, Latin Beat de Tokio, Apolo, etc.). Y ya veremos en los Goya, a los que también está nominada.

También va de libertad, de alegría, de música, de vida. De canciones de Whitney Huston y de Henry Méndez. De una preciosa Macarena García y de una pedazo de actriz recién descubierta por mí que se llama Anna Castillo. De aceptarnos tal y como somos, con nuestras virtudes y nuestros defectos, con aquello que nos hace diferentes. De liberarnos de prejuicios, de reír a carcajadas y llorar al mismo tiempo. De ser valiente y salir del armario. 

Y también va de Dios. Pero aunque hoy en día sería sencillo orientar el argumento hacia esa religión repleta de clichés que nos marca un camino anticuado y obsoleto, aquí se nos habla de un Dios onmipresente y cachondo que te quiere sin hipocresía, sin represión. No os asustéis; no es una peli evangelizadora, al contrario: aquí te mezclan con una naturalidad pasmosa monjas con drogas, fe con amor, la locura de la juventud con la madurez de la experiencia. ¿Que tienes 17 años y ves a Dios? Perfecto. ¿Que has dedicado tu vida a la religión y de pronto pierdes la fe? Pues está bien también. Todos tenemos cabida en la Llamada, ateos o creyentes, jóvenes o mayores, y todos terminaremos de verla con una sonrisa gigante en la cara porque es un batiburrillo rocambolesco y maravilloso de buen rollo y reggetón.


En definitiva, que la veáis. Y si no tenéis Netflix creo que aún la ponen en algún cine, así que hacedle caso a la oveja que de otra cosa no, pero de reírse sabe un montón.





A mí no me importa admitir que una simple película me ha cambiado un poco la vida, y que a partir de ahora cuando esté acojonada por algo posiblemente recuerde a la enorme Anna Castillo gritándole a Sor Milagros que no hay que tener miedo a equivocarse. Que lo hacemos, lo intentamos, y si nos sale mal... pues ya veremos. 

Ya veremos.